miércoles, 19 de septiembre de 2012

Hola de nuevo, es agradable ver como tengo seguidores en mi blog, pero bueno lo más seguro será que marcan la página por error y no se paran a leer el contenido, bien por poco interesante o porque el idioma no lo dominan. Pero bueno para los que lo leen pues seguiré dando la lata. 

Bueno, y hoy ¿de que hablamos?, porque tengo una entrada muy linda pero a la vez muy cruda acerca de un cuento que me contaron y como me enfadé y me revelé en ese momento con el mundo y la gente lo escribí, pero en un principio quedará guardado en la caja de pandora. 

Hoy he ido a ver a mi enano jugar al futbol, son dos horas a  la semana, pero el sentarse en el campo, desconectar por ese tiempo, poner unos cascos de música, el ver como el sol se va poniendo y no hablar con nadie , como dice el anuncio, no tiene precio. 

Muchas veces el tener tiempo para uno, preocuparse un poco de sí en vez de ser tan generoso de ocuparse de los demás, no tiene precio. 

El decir que hoy me voy a dar un capricho y me voy a la peluquería a ponerme guapa porque me apetece, no tiene precio. 

El tener momentos de soledad buscada ( no impuesta, que es muy desagradable) para pensar, gritar, llorar, cantar....... no tiene precio. 

Muchas veces, las cosas más insignificantes como el trino de un pájaro o ver como una abeja revolotea, o ver las estrellas por la noche son las que nos hacen ver que la vida son dos días, y que hay que aprovecharlas con serenidad y tranquilidad. 





Hasta la próxima que tenga algo interensantísimo que contar. Buenas noches y Abrazos







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